La visita de representantes del Numisma Bank a Venezuela, una de las entidades financieras más importantes de Estados Unidos en el mayoreo y distribución de billetes en efectivo para Bancos Centrales e Instituciones en el mundo, representa un punto importante en la posibilidad de que el país disponga, más temprano que tarde, de dólares en cash para su economía, hoy escasos.
En un momento en el que, desde el BCV, vienen devaluando a diario el bolívar para equilibrarlo con el dólar no oficial o el valor local del USDT, la llegada al país de dólares en efectivo podría ampliar la posiblidad de una mayor estabilización monetaria en divisas y, por supuesto, reducir la brecha de forma más rápida y que los venezolanos dispongan de los billetes sin mayor problema.
Y es que uno de los problemas que tiene el país hoy día está en que la oferta del BCV a través de la banca está limitada a dólares denominados digitales, que no pueden ser usados localmente y que sólo pueden utilizarse a través de Internet o para pagos vía digital, amparada en la escasez de divisas en efectivo que ingresan al país de manera legal.
El otro problema está en que la disponibilidad de dólares en efectivo por otros mecanismos legales es limitada, como ingresos por exportaciones no petroleras, entre otros, en un país en donde los ingresos en divisas apenas están recuperándose.
Es por ello que el acercamiento entre la institución norteamericana, acompañada de representades del Departamento de Estado de EEUU y el BCV, abre la puerta al ingreso de dólares a la economía o, tal vez, estudiar las posibilidades de una caja de conversión en el mediano plazo, que sería la dolarización de la economía.
Lo cierto es que, a la fecha, el país sigue envuelto en un problema complejo en lo referente a la política cambiaria y sólo una medida radical puede cambiar ese panorama.
Además, la llegada de personal extranjero a las zonas petroleras también abre la oportunidad de establecer un esquema de dualidad formal de la economía, en donde la llegada de efectivo, escaso hoy día, sea clave en el manejo microeconómico del país, aunque en ese punto es importante analizar los alcances, pues además de dólares legales, también se podría abrir un canal para el ingreso de dólares de negocios ilícitos.
El mejor ejemplo es Colombia, en dónde está prohibido pagar con dólares en efectivo y sólo está permitido el cambio en casas de intercambio de divisas autorizadas y controladas por los organismos correspondientes.
En Venezuela el panorama es más complejo, pero la llegada de dólares en efectivo podría ser importante para una estabilización progresiva de la política cambiaria.




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