En un entorno sin acceso al crédito, la llegada del compre ahora y pague después, bastante masificado en otros países, se convirtió en el salvavidas de miles para adquirir un electrodoméstico y recientemente hasta mercado, entre otros, pagando una parte y el resto en una, tres y hasta 12 cuotas iguales, con un minimo de tiempo de 14 días para cubrir cada pago.
Así nació Cashea, la primera de las denominadas fintech financieras que otorga a los usuarios de la plataforma la posibilidad de llevarse un producto a casa pagando una inicial y, el resto, en cuotas cada 15 días hasta unos nueve meses dependiendo el nivel en el que esté y el tipo de producto que adquiere.
La llegada del concepto marcó un pulso en el país en cuanto a la necesidad de una opción financiera a millones, tanto así que Cashea alcanzó a facturar el 2,5% del PIB de Venezuela en 2024, un número que dejó a la empresa ingresos por unos 100 millones de dólares en ese año, según declaraciones de Pedro Vallenilla, su fundador, a un podcast mexicano de emprendedores en una entrevista que le hicieron en 2025.
Pero luego vino la aceleración de la crisis en Venezuela. El 2025 no fue un buen año para los emprendimientos y algunos terminaron quebrando, otros cambiando la estructura de negocios y otros tantos sobreviviendo de terceros.
Aunque a Cashea no le tocó tan fuerte, la empresa vio disminuir de manera acelerada sus ingresos, pues aún cuando sumaban nuevos comercios y registros, con un crecimiento en el número de transacciones, el valor del dinero se diluía a diario, impactado por la devaluación cambiaria y el incremento del dólar en el mercado no oficial, entre otros.
A eso debe sumarse la crisis de sus aliados. En ese tiempo, la empresa vivió momentos de preocupación, pues por el impacto cambiario, decenas de comercios y negocios tomaban la decisión de salir de Cashea, aún cuando ésta le generaba ventas pero, al final del día, no tenían capacidad para soportar los tiempos de pagos de los clientes. El flujo de caja disminuido los atormentaba.
Las cosas no estaban fáciles, pero la empresa ya venía moviendo los hilos con la Bolsa de Valores de Caracas y, en una interesante apuesta, tomaron la decisión de colocar parte de la facturación de sus clientes en una especie de título de deuda que comenzaron a ofrecer en el corro capitalino, pagando intereses de hasta el 12% anual a los inversionistas, pero con coberturas de 14 días.
Y gracias a ello, la compañía logró recoger dinero fresco de los inversionistas, pagar a los comercios los productos que éstos habían entregado a los clientes con plazos, permitiendo que tuvieran dinero para reinvertir y, así, solucionaron una parte del problema, pues Cashea asumía la deuda, cobraba en los tiempos acordados con los clientes finales y así sus clientes comerciales seguían en la plataforma y vendiendo productos.
El negocio, que inicio en marzo de 2025 caminaba, pero la crisis se aceleraba y, aún cuando Cashea se convirtió en el jugador más importante de la Bolsa, generando semanalmente más del 70% del movimiento bursátil, incluso algunos días alcanzaba más del 90% de las negociaciones, los fondos no alcanzaban para cubrir compromisos y la preocupación se aceleraba.
Entonces comenzaron la búsqueda de capital fresco, pues los inicios de Cashea, según cuentan sus fundadores, se dieron por prestamos familiares, recursos propios, entre otros.
Y finalmente la empresa anunció esta semana un par de rondas de financiamiento en las que lograron recaudar unos 100 millones de dólares para seguir operando el negocio en el país.
En un comunicado de prensa, Cashea destaca que “la inversión se destinará a Venezuela para ampliar el acceso al crédito, desarrollar nuevas soluciones para consumidores y comercios venezolanos y seguir ampliando las posibilidades de quienes impulsan al país cada día”.
Los fondos provienen de empresas de capital de riesgo estadounidenses, así como firmas globales de inversión e inversionistas latinoamericanos que, según la empresa, decidieron respaldar el crecimiento de Cashea y el potencial
de Venezuela.
La compañía no detalló cuánto de su capital accionario fue puesto en garantía para acceder a los 100 millones de dólares y tampoco especificó la valuación que se hizo sobre el valor en libros para el dinero entregago, tampoco informó acerca de los compromisos adquiridos con los inversionistas ni detalló más allá de las promesas sobre llevar el crédito (Cashea no da créditos, pero así lo colocaron), a otro nivel.
Lo que sí está claro es que la empresa debe estar analizando el modelo de negocios próximo, pues a medida que el país se encamine, la banca volverá a ser clave en los sistemas de financiamiento tradicional y los emprendimientos buscarán espacio con nuevos modelos de negocio.
Quizás Cashea asuma el rol de un Nubank, con el lanzamiento de una tarjeta de crédito, (necesitarpa licencia de Sudeban o se crearán los mecanismos) amplie su oferta de compre ahora y pague después (ya está probando el cero inicial para clientes de nivel 6) y extienda otros mecanismos financieros para sostener un negocio que creció de forma muy acelerada gracias a la situación económica del país, donde comprar un producto era literalmente imposible para la mayoría de la población al tener que pagarlo de contado.
Mientras tanto, la compañía recibe ese auxilio financiero clave para la operación.




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