El acuerdo petrolero firmado entre Venezuela y Estados Unidos, en el que se comprometieron inversiones para los próximos años de unos 100 mil millones de dólares, no sólo transformará la industria más importante del país, sino que, además, esos desembolsos impactarán todo el ecosistema económico de la nación, desde el pequeño comercio hasta la gran empresa.
Pero de todos los sectores, hay uno, además del petrolero, que termina siendo clave y al que se destinarán varios miles de millones de dólares en los próximos 10 años. Se trata de la industria tecnológica y de telecomunicaciones, dos áreas fundamentales para le gestión petrolera y de negocios, indispensables para la administración de los campos petroleros y todo lo que lo conecta.
En una entrevista con www.telecomunicaciones360.com para Tecnofinanzas en Fedecámaras Radio, el exgerente de Planificación de Pdvsa en la época dorada de la industria, Gilberto Murillo, destacó que la industria no sólo va a requerir de inversiones tecnológicas para los campos petroleros, en todo lo que tiene que ver con equipos para los sistemas de exploración, entre otros, sino que, además, la industria va a requerir de tecnologías en todas las áreas de administración y gestión, así como de soluciones de software, entre otros.
“La industria petrolera venezuela lleva años de complicaciones en el país y el pacto petrolero entre Estados Unidos y Venezuela encuentra una infraestrucuta deteriordada que necesita matenimiento, sustitución de equpos por tecnologías modernas, que en la industria avanza mucho” comenta.
Asimismo destacó que no sólo hará falta mucha inversión en las zonas donde se encuentran los pozos asignados, sino que también en las áreas en donde están las refinerías y, entre otros temas comentó la necesidad de actualización de los sistemas de computación, así como la adquisción de licencias que desde hace años no se actualizan en la industria, muchas no operativas porque se terminaron los contratos o ya quedaron obsoletas.
En los tiempos de oro de la industria, compañías como SAP, Oracle, Epicor, Microsoft, entre otros, así como también proveedores como IBM, HP, Cisco, sin contar el resto de proveedores de tecnologías y soluciones más pequeñas pero claves, tenían contratos establecidos con Pdvsa, en los que anualmente actualizaban sus licencias o constantemente se pedían equipos nuevos, servidores para las diferentes áreas del negocio, etc.
Todo eso fue perdiéndose a raíz de la salida del país del mapa petrolero internacional, aunado a las sanciones del Gobierno de Estados Unidos que impulsó a la industria a comprar otras tecnologías, mayormente de China, que aún cuando pudieron palear algunas situaciones, eran complejas de administrar. “Terminaron perdiendo las licencias por falta de pago y, como no tenían sistemas, terminaron contratando paquetes administrativos más pequeños por sectores o áreas” describe Murillo.
Todo eso debe comenzar a cambiar. Sólo Pdvsa mantiene una nómina de más de 85 mil empleados que requieren de actualización de tecnologías y equipos para las operaciones entre las que destacan computadoras, software y licencias en sistemas de administración, gestión, logística, facturación, entre otros. Además, cada uno de los centros de trabajo requieren de conectividad con respaldo, cableado nuevo, pues lo que debe estar allí igual es tecnología ya desfasada y todo ello sin contar con el equipamiento adecuado en conectividad.
En fin la industria en actualización tecnológica y de telecomunicaciones, según datos de Murillo, va a requerir inversiones de unos 20 mil millones de dólares en la próxima década, para así poder no sólo actualizarse, que tiene que ser rápido, sino también para mantenerse en el top de la innovación, en una industria que hoy es muy tecnológica y de constante evolución.
Los números de Murillo hablan de inversiones promedio de unos dos mil millones de dólares anuales, en un área que, así como el petróleo y la energía, hoy es vital para la industria petrolera. Y es que en las zonas del país de mayor producción, así como en aquellas donde operan las oficinas principales y las plantas de refinación, deben coexistir no una, ni dos, sino más de tres redes de gran capacidad de ancho de banda, que permitan que los datos fluyan con velocidad y, por supuesto, contar con Data Centers de altísimo valor para el procesamiento, gestión y almacenamiento de los datos.
La computación en el borde, un tema que en el país apenas se escucha, pero que debe ser una pieza clave en los procesos de inversión en las zonas de exploración y producción, no sólo va a requerir de redes de alta capacidad, que combinen tecnologías de fibra, 5G, entre otros, sino que, además, tengan redes de transporte de datos únicas, sin latencias, que contribuyan realmente con la gestión de los sistemas en los campos petroleros, muchos hoy usando Inteligencia Artificial y computación de alta capacidad.
Pero no sólo eso, sino que las tecnologías deben venir acompañadas de sistemas y soluciones de seguridad impenetrables, en las que se requiere alta inversión y, sobre todo, capacitación.
Venezuela tiene una serie de retos por delante después de casi 26 años de destrucción de su industria petrolera y, en esa nueva construcción, las tecnologías de información y las telecomunicaciones, se hacen tan necesarias como la energía y la propia producción petrolera.
El convenio abre muchas puertas, así como decenas de críticas, pero de nada servirán si los que harán las inversiones no empiezan desde ya a dimensionar las primeras necesidades, que en un país como Venezuela, son todas y en todas las áreas.




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