Lo que venía siendo un secreto a voces desde hace unos cuantos años, terminó convirtiéndose en una interesante exposición de la realidad cuando en el internado de la ciudad de Barinas, los presos utilizaron una cuenta falsa de Tiendas Daka para evidenciar un motín en caliente dentro del penal.
Uno de los presos, que quizás administra una de las decenas de cuentas falsas sobre tiendas de electrodomésticos en el país, por error, omisión o simplemente olvido, comenzó a publicar en la cuenta falsa de Tiendas Daka videos del motín, divulgando desde el recinto lo que estaba aconteciendo.
La divulgación del motín expuso una red de cuentas falsas en las redes sociales, especialmente TikTok e Instagram, de tiendas como Daka, Multimax, Ivoo, entre otras, donde desde las cárceles publican imágenes y promociones de las cuentas reales de las marcas, en algunos casos con cuentas espejo pero con accesos a WhatsApp u otras formas de contacto diferentes, en donde terminan de estafar a clientes que buscan ofertas.
Una de los ganchos de estas cuentas está en promocionar electrodomésticos a precios muy bajos, que conectan con audiencias poco informadas sobre los metodos de estafa en redes y que terminan cayendo en el juego de los delincuentes, haciendo pagos vía cuentas bancarias o pago móvil.
Al lograr el objetivo, el delincuente deja de responder al cliente y se desaparece con el dinero, obligando a los estafados a denunciar ante los organismos de seguridad.
A pesar de que las empresas afectadas, entre ellas Daka, Multimax, Ivoo, entre otras, han hecho intentos por lograr que las plataformas sociales eliminen las cuentas falsas, los esfuerzos quedan en el aire, pues en el país no existen representantes de estas empresas que tomen decisiones.
Incluso los métodos de estafa han escalado al sector bancario, donde los delincuentes crean cuentas no reales de los bancos e invitan a los usuarios a conectarse a través de enlaces falsos a sus cuentas bancarias para obtener una promoción de tarjeta de créditos o créditos bancarios, logrando que muchos terminen entregando sus coordenadas a una web similar a la que tiene la entidad bancaria (Phishing) y perdiendo el dinero que tienen en sus respectivas cuentas.
A pesar de que los organismos de seguridad trabajan en el desmantelamiento de estas bandas, mientras en el país no instalen, por un lado, los inhibidores de señal para evitar las estafas telefónicas y, por el otro, bloqueen los accesos a Internet desde las cárceles, será imposible eliminar este tipo de delito.
La otra opción que tiene el Estado a través del Gobierno está en la adquisición de equipos sofisticados que puedan detectar cuando una llamadas desde la cárcel no es dirigida a un familiar del preso registrado y es una posible estafa o detectar las cuentas en redes sociales, mediante analítica de datos y geolocalización de cuentas desde donde se publican ofertas engañosas.
Lo más efectivo sería que en las cárceles quedara prohibido el uso de equipos móviles, así como de tabletas, computadoras, entre otros, quedando sólo a disposición del directorio de la cárcel la llamadas telefónicas vía teléfonos públicos o equipos móviles con supervisión, mientras que el uso de Internet y de redes sociales también quedaría limitado o con supervisión estricta por parte del penal.




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