El doblete sísmico del 24 de junio demostró la desnudez del país en una gran cantidad de áreas, incluyendo sectores como telecomunicaciones, que se creía estaban blindados ante cualquier evento, pues ha sido y sigue siendo uno de los que más invierte en actualizar infraestructura y en mantener a sus clientes más cerca de la innovación.
Pero el terremoto dejó claro que no es así y, sobre todo, que el país está aislado de la conectividad mundial, bien sea por la crisis que viene padeciendo desde hace tanto tiempo o por las sanciones que se impusieron a partir del 2015, según la versión oficial de siempre.
Lo curioso es que sólo una de las dos es probable, pues los 4 cables submarinos que aterrizan en el país tienen más años que las sanciones de haber sido puestos en operación. Y, el más reciente, del 2011, el Alba-1, opera a media capacidad que es propieda del Estado.
Lo otros dos, el Arcos que sale por Falcón y el de Globenet que sale por Camurí, completan el cuadro de un país que, en su momento, llegó a ser el hub de muchas grandes empreas y que, por su salida al Mar Caribe y ubicación para conectar con el mundo, hubiese podido albergar muchos más cables submarinos para interconectar la región.
Pero no ha sido así y lo más complejo hoy día está en que uno sólo de esos cables tiene la conectividad internacional de más del 50% del país, lo que indica que, ante un hecho natural, Venezuela podría quedarse sin Internet o con conexión limitada y eso fue precisamente lo que pasó.
El corte del cable submarino de Cirion en Puerto Viejo abrió una ventana que será difícil cerrar, a menos que inicien políticas de atracción de inversión, al confirmar que Venezuela tiene muy pocas salidas al extranjero y que impulsar más IXP no sólo es un capricho de algunos operadores para ahorrarse unos dólares, sino una necesidad para que el país disminuya la dependencia de enlaces internacionales.
Con la llegada del primer IXP, lanzado en septiembre pasado, se logró disminuir la salida internacional en un porcentaje que, sumado a los acuerdos previos de las operadoras con grandes proveedores de contenidos para disponer en el país de CDN (Contend Delivery Network o Red de Distribución de Contenidos), alcanza el 20% según datos extraoficiales.
Es por ello que la conectividad del país no tuvo más impacto y muchos operadores lograron sostenerla porque disponían de servidores de los grandes como Google, Netflix, Meta, entre otros y porque el cable que sale por Falcón no tuvo inconvenientes. De lo contrario, el país pudo llegar a cero de conectividad como en efecto ocurrió en La Guaira en las primeras horas post terremotos.





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