Los ataques son constantes y nunca paran, mientras que las empresas siguen pensando en el a mi no ve a pasar y les pasa.

El último Security Report 2025, destaca que una de cada cuatro empresas en la región sufrió un ataque el año pasado y lo más relevante está en que el 40% de ellas no tiene visibilidad sobre su infraestructura.

En síntesis, no no saben si están siendo atacadas o si ya han sido vulneradas.

En un encuentro con Logintel, empresa que representa a Eset en el país, Carlos López, especialista en temas de seguridad, destacó que las probabilidades de un ataque hoy día son todas y que aún cuando las empresas siguen confiando en que ellas están exentas, la realidad no es si me va a pasar o no, sino cuándo y cómo debo estar preparado.

Y es que la madurez de una organización se mide hoy por su capacidad de respuesta y una falla de seguridad es una muestra de inmadurez organizacional que puede destruir la confianza y la reputación en minutos, poniendo en rieso la supervivencia de la propia compañía.

A ello se suma la falta de protocolos claves para el momento del incidente y el cómo debe actuar una empresa cuando ya no puede evitar la infiltración. En ese sentido, López destacó que así como existen simulacros de incendio, las empresas deben contar con protocolos de respuesta ante incidentes.

Y es que la improvisación ante un ataque de ransomware, por ejemplo, no solo detiene la operación, sino que dilata el tiempo de recuperación del evento, que puede promediar entre cuatro y cinco meses, una eternidad para un negocio de retail, por ejemplo.

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