La estrategia de compras de Millicom en América Latina ha recibido su primer revés en Costa Rica. La Superintendencia de Telecomunicaciones, Sitel, rechazó la fusión que se había planteado en agosto de 2024 entre Tigo y Liberty Costa Rica y, aunque en este caso, la Luxemburguesa no quería apoderarse totalmente del negocio, el regulador consideró que podría afectar la competencia.
Y es que el organismo regulador consideró que el acuerdo entre ambas empresas plantea riesgos significativos para la competencia y que la creación de una empresa integrada capaz de fortalecer las inversiones en infraestructura, especialmente en redes de fibra óptica y ampliar la oferta de servicios convergentes podría afectar la sana competencia en el país, liderada hoy por pequeños operadores en Fibra mientras que los grandes siguen en ofertas vía cable coaxial.
De acuerdo con los términos del acuerdo, Liberty —junto con su socio minoritario— iba a mantener alrededor del 86% de la nueva entidad, mientras que Millicom se quedaría con cerca del 14%.
La proyección era que el operador combinado tendría más de 440 mil suscriptores de banda ancha y un Oibda (resultado operativo antes de depreciación y amortización) ajustado de aproximadamente 255 millones de dólares.
Sin embargo, tras varios meses de análisis, la Sutel concluyó que las medidas propuestas por las empresas para mitigar los efectos sobre la competencia no eran suficientes.
Tanto Liberty como Tigo expresaron su desacuerdo con la decisión. Millicom manifestó que respeta la determinación de la Sutel aunque no la comparte y reiteró su convicción de que la unión generaría beneficios para los consumidores costarricenses.
Por ahora, la operación permanece suspendida mientras se resuelve el recurso de apelación.





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