Lo que inició el entonces director de Conatel, Jorge Márquez, el primero de abril de 2025 lo mantiene el nuevo director del organismo, Enrique Quintana, un año y un mes después: la regulación de las tarifas.

Al inicio de esa decisión, desacertada para el sector, que devolvió la preocupación sobre el efecto de la regulación en materia de inversiones y crecimiento (recuperación), entre otros, Jorge Márquez aseguraba en aquel momento que el congelamiento de los planes y tarifas (dos meses congeladas y luego regulación mensual) era temporal por el evento electoral de esa fecha (elecciones AN), pero luego mantuvieron el esquema y, hoy día, los efectos de la medida en el ingreso de las empreas dejaron de ser una ilusión y están afectando los proyectos de inversión.

Desde el tercer trimestre del año pasado, las inversiones en infraestructura se ralentizaron y los más de 237 mil kilómetros de fibra alcanzados parece que se congelaron en el tiempo, así como también los cerca de 40 mil kilómetros que se conocen como la última milla, los que llegan a casa del cliente para llevar el servicio hasta la puerta de su hogar.

Hoy las empresas comienzan a buscar formas para recuperar las inversiones realizadas hasta ahora, ingeniándose estrategias para sumar nuevos clientes en un entorno en donde todo les juega en contra.

Por un lado están las tres Marías del impacto económico: devaluación, regulación de tarifas y presión cambiaria, mientras que, por el otro, se encuentran con el problema de la conversión bolívar a dólar para cubrir las deudas, pagos de licencias, entre muchas otras.

Aunque en las últimas semanas se ha visto una estabilización en la referencia del dólar con respecto al USDT y al bolívar digital, la realidad es que las empresas, que siguen cobrando a tasa oficial, siguen perdiendo ingresos.

Si cambian a bolívar digital, que aún el mercado no se abre del todo para adquirir divisas para cubrir pagos de licencias y compra de equipos, entre otros, la pérdida cambiaria con respecto al bolívar oficial por el que cobran sus servicios es de un 20%, mientras que si van al dólar USDT esa pérdida alcanza el 25%.

Algunos dirán que por lo menos ha bajado la referencia, pues ésta llegó a estar en un 45%, pero la realidad es que esas tasas igual tienen una serie de alcabalas que terminan elevando a las empresas la compra de dólares a porcentajes mayores, a lo que se suma que no pueden comprar todo lo que requieren, pues en el caso del dólar digital es difícil el acceso y, en el caso del otro, el USDT, también tienen sus limitaciones.

Lo cierto es que, el mes de mayo inició con la regulación y, aunque realmente se ha dado una estabilización en la devaluación del bolívar con respecto al dólar, que alcanzó en el mes un poco más de 3%, la más baja en meses, las operadoras siguen perdiendo ingresos, pues tienen prohibido aumentar las tarifas, sólo ajustarlas al dólar del primero del mes y, además, tienen que colocar el valor de sus planes al dólar del primero del mes que inicia, dejando que durante el resto del mes los montos no tengan variación.

Algunos podrán decir que un 4% es poco en cuanto a los ingresos, pero para una empresa eso puede significar mucho, pues en un sector de inversión diaria, cualquier pequeño detalle tiene un impacto.

Y para comprobarlo no hay nada más claro que los despliegues en 5G, limitados y en silencio, así como también los de fibra, cada día menos, con empresas trabajando en la oferta de valor agregado para retener clientes, pues además de la huida de muchos por la crisis a mejores ofertas que no garantizan mejor servicio, también se suma la cada vez más limitada capacidad de los ciudadanos de contratar un servicio de Internet para su casa, aún teniendo el cableado en la puerta.

A ello también debe sumarse los compromisos de las empresas en dólares, pues el pago de licencias, enlaces, parrilla de programación de TV, soluciones de software, ciberseguridad, entre otras muchas, se hace en moneda dura y ningún proveedor acepta otra cosa que no sea un dólar, evitanto en algunos casos el pago a través de criptomonedas.

La realidad es cruda y mientras el regulador no haga entender la importancia de la liberación de las tarifas al Ejecutivo, así como la necesidad de que el sector obtenga una parte de las divisas en subastas o las que entrega el BCV a tasa oficial, el hueco se sigue cavando y, es probable, que el Internet limitado vuelva, así como también otras desmejoras en los servicios que se habían creído superadas.

Con la crisis que en este momento afecta al venezolano, la eliminación de la regulación no generará un impacto en los clientes, pues las empresas saben que aumentar un dólar al servicio les podría generar una estampida de clientes, pero sí quieren, por lo menos, cobrar sus planes a la tasa oficial del día.

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