Después de ocho años y seis meses (en junio cierra su ciclo en Venezuela), José Luis Rodríguez Zarco, que asumió las riendas de Movistar Venezuela en diciembre de 2017, deja el cargo por motivos familiares y personales.
En su posición queda Antonio Valente, el primer venezolano en ocupar la máxima dirección de la empresa, pues ya venía desempeñando el cargo operativo de CEO desde el 2024. Valente ingresó a Movistar hace más de 20 años ocupando varias posiciones, siendo la penúltima CFO antes de ser nombrado CEO.
Por su parte Zarco, que fue nombrado en diciembre de 2018, justo el año de la mayor caída de ingresos de la empresa, pues llegó a facturar unos 18 millones de Euros (20 millones de dólares), en todo el año, venia de dirigir las operaciones de Seguridad por unos 15 años en la filial de Argentina, puesto que ocupó hasta que fue nombrado director de Relaciones Institucionales y, en 2016, regresó a España por dos años para ocupar el cargo de director de Prevención y Fraude e Investigación.
En sus ocho años al frente de Movistar Venezuela, Zarco lideró un equipo que llegó a recibir aplausos en los encuentros regionales de Telefónica Hispam por su desempeño, por ser prácticamente la única filial que, a pesar de la hiperinflación, devaluación y más, generaba sus propios recursos para la operación (luego de 2018 comenzó la recuperación), trabajó en la reorganización interna, promoviendo ascensos y cambios que dieron fruto, no todos, pero sí una gran mayoría.
En conjunto con el sector, contribuyó para que el regulador, en manos de Jorge Márquez Monsalve, oxigenara las tarifas, primero los servicios de Internet y luego los móviles, hizo esfuerzos para recuperar zonas pérdidas por el vandalismo, así como también para mantener y optimizar áreas del negocio que por la crisis habían dejado de ser estratégicas y, además, escuchó, consideró y tomó ideas e iniciativas de sus empleados, lo que le permitió entender mejor el movimiendo del sector en el país, algo que no es fácil y menos en la Venezuela que le tocó vivir, quizás la más dura de los últimos 25 años, pero excelentemente disfrazada.
Se reunió con los organimos del Estado, le tocó lidiar con un Gobierno que poco escucha al sector, supo cuando decir lo que era importante y, sobre todo, manejarse entre aguas turbias, pues ya tenía experiencia en ello en Argentina.
A Rodríguez Zarco le tocó una prensa en crisis, en decadencia, con muchos medios aliados al Gobierno poco críticos, lo que también le permitió ser más amigable, aunque no dio muchas entrevistas.
Cuando los casos fuertes de Telefónica le llegaron, como el informe de espionaje de 2022 o la explosión del caso de sobornos de 2014, no tuvo que enfrentar una prensa hostil, pues casi no había y la que estaba se ocupaba más de la crisis política y de la Venezuela que estaba emergiendo en un proceso de normalización de lo que ocurría a diario más que de la crisis reputacional de una empresa privada. No hubo mayor impactos para un Zarco que sabía como superar esa ola, pues tenía experiencia de años atrás en Argentina.
En los últimos años, también le tocó gestionar una empresa en la que todos los días podía ser el último como parte de la española Telefónica, levantarse y escuchar rumores (desde 2019 se habla de ello cuando Telefónica decidió deslindarse de la región), aclarar dudas y responder a consultas, tanto así que en el último Fitelven al que asistió como máximo Jefe de Movistar lo dijo claro, “mientras yo sea el presidente de Movistar, la empresa no se vende”.
Pero desde el próximo 30 de junio no lo será más y, aunque los rumores siguen, es probable que el nuevo máximo jefe, Antonio Valente, venga con esa responsablidad, terminar de adecuar la compañía para los nuevos dueños que vendrán, que no se sabe cuándo, pero lo que sí se sabe es que más temprano que tarde los españoles dejarán Venezuela y Movistar pasará a ser Luxemburguesa, Mexicana o de cualquier otro país, pero ya no será española.
Se va Zarco y entra Valente, que además de su trabajo como CEO, ahora ocupará un puesto clave en un entorno de muchas perspectivas pero que, hoy día, no se ha materializado ninguna.
Movistar volvió a una facturación preocupante en el primer trimestre del año, después de llegar a ingresar más de 700 millones de dólares en sus resultados financieros de 2024, quizás el mejor año después de la crisis del 2018.
En proyecto siguen las inversiones por más de 500 millones de dólares que anunció Zarco cuando obtuvieron la licencia de 2.5MHz y que serían desembolsados hasta finales de 2026, pero las regulaciones, impacto cambiario y devaluacion han mermado esas pretensiones.
Eso sí, Movistar hoy es el mayor operador móvil del país, con más de 10,8 millones de clientes y lidera 5G con más de 170 radiobases instaladas.




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