Lo que lleva años en los Estados Unidos y parte de Asia está llegando a Latinoamérica: el empaquetamiento de servicios de plataformas de contenido enla oferta de TV por Streaming e IPTV de las operadoras de Internet y televisión tradicional.
Aunque algunos países de la región comenzaron a experimentar la integración de los servicios, apenas ahora es que comienza la lucha de los operadors por integrar el mayor número posible de opciones y, lo mejor, amparadas bajo una sola suscripción.
En Brasil lo acaba de hacer Vivo, la filial de Telefónica que será la única sobreviviente del holding en la región. La empresa empaquetó Netflix, Globoplay, Amazon Prime Video, Disney+, HBO Max y YouTube Premium bajo una misma suxcripción, atada, por supuesto, al contrato de servicios de IPTV o TV por Streaming de la empresa.
Ya en ese mismo país habían hecho lo propio Claro, del grupo América Móvil, al integrar seis servicios el año pasado y la filial de TIM recientemente sumando nueve servicios.
La intención de las empresas de lograr este tipo de servicios y valor agregado está en incrementar la base de usuarios de su IPTV o Streaming, pues a medida que pasa el tiempo menos clientes están contratando el servicio de manera individual, obligando a las empresas a integrarlo como una App con su servicio de Internet por banda ancha.
Al sumar plataformas de contenido, los operadores se garantizan un ingreso por su plataforma y, además, logran reducir de manera importante para los clientes los costos de todos los servicios empaquetados, logrando una sinergia interesante que les permite sostener su infraestructura y, además, ganar dinero con la reventa de otras plataformas de contenido.
En el caso de Brasil, la reducción de precios para el cliente final al contratar un servicio de TV tradicional, Streaming o empaquetado con plataformas de contenidos, es de hasta el 50% de lo que pagaría un cliente contratando cada uno de ellos por separado.
Hasta ahora este tipo de soluciones, que en Estados Unidos llevan años en los proveedores de TV tradicional e Internet, así como en otros segmentos de negocios, no habían sido posibles, más por un tema de desinterés de los proveedores, que ahora sí necesitan hacerlo, que por lograr una integración con las plataformas y los sistemas de pago.
A un operador, en promedio, un servicio de contenido de plataformas como Netflix, HBO, Disney, entre otros, le puede costar un tercio o menos que a un cliente final, pues las plataformas con este tipo de ofertas para proveedores de INternet y TV, se garantizan un ingreso importante que, además, lo pagan los proveedores a medida que suman clientes o con lo que se denomina un mínimo de suscriptores garantizado, que es mas o menos la misma estrategia que aplican los proveedores de contenido deportivo como DSports a sus clientes de TV en la región.
A Venezuela estas soluciones llegarán más temprano que tarde, pues aún cuando puede ser considerado un mercado pequeño, en el país una parte importante de la población tiene contratado servicios de plataformas de contenidos, bien a través de las propias plataformas o de revendedores ilegales de accesos fraudulentos.
La llegada de estas soluciones (El problemas es el tipo de cambio) podría marcar una diferencia en los operadores, pues a todos los interesaría tener bajo su paraguas la contratación adicional de un Netflix, entre otros, pues también sería una garantía de sobrevivencia e ingresos para sus servicios de TV.
Pero hasta que no se estabilice el tipo de cambio ninguna empresa se arriesgará, pues aún cuando estas plataformas tienen ofertas atractivas, todas exigen los pagos en dólares. Y, en Venezuela, en este momento, no es sencillo conseguirlos.




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