El que fue uno de los más importantes operadores móviles de la región centroamericana hace tiempo atrás, Digicel, poco a poco, ha estado saliendo de esa parte de la región para concentrar su negocio en en el corazón de su nacimiento: El Caribe.

La compañía, que en el año 2022 decidió voluntariamente irse de Panamá, luego de la fusión de dos operadores que la dejaron sin opción, tomó la decisión de hacer lo propio en El Salvador, donde ocupaba el cuarto puesto del mercado, para concentrar sus esfuerzos en las Islas del Caribe principalmente.

Y es que la competencia entre Claro y Tigo, a la que se viene sumando Liberty, está dejando sin margen a operadores pequeños con escalas limitadas, así como también a operadores medianos, como el caso de Digicel, que prefieren enfocar los recursos en áreas en donde los grandes siguen sin interés, sobre todo Islas y pequeñas economías, donde los servicios a bajo costos son menos apetecibles por los grandes.

Es por ello que Digicel, que ahora pertenece en su mayoría a un grupo de capital de riesgo estadounidense, que se hizo de la mayoría accionaria de la corporación, nacida en Bermudas, pero que pertenecía a un multimillonario Indú, concentrará los recursos en las Islas del Caribe, donde viene creciendo de forma importante y concentrando un negocio atractivo para gestionar servicios de telecomunicaciones avanzados, pero con menos impulso en inversiones por el tamaño de sus habitantes.

La empresa opera en las Islas, específicamente en 25, donde detenta más de 10 millones de clientes y cuya principal competencia es Liberty en algunos mercados y, en otros, compañías locales, lo que la convierte en un jugador clave en esas regiones y, además, en un interesante aliado para los operadores grandes en servicios corporativos y roaming, entre otros.

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