La carrera por la Inteligencia Artificial los atrae a todos. Desde empresas privadas hasta Gobiernos busca en la tecnología un empujón a la innovación y, por supuesto, al retorno de benefocios para sus ciudadanos.

En Brasil, por ejemplo, el Gobierno central anunció una ronda de inversiones de alrededor de 446.9 millones de dólares, para impulsar la Inteligencia Artificial (IA), como parte de una estrategia para ampliar la capacidad computacional del país y reducir la dependencia de infraestructura extranjera.

El paquete incluye la adquisición de un supercomputador estimado en $194.3 millones para instalar en Río Grande do Norte, aunado a un poyecto de infraestructura de supercomputación de $252.3 más en Río de Janeiro, en asociación con las empresas chinas Huawei e iFlytek.

Los anuncios forman parte de la actualización del Plan Brasileño de Inteligencia Artificial (PBIA), que plantó inversiones por $4,400 millones entre 2024 y hasta 2028.

El principal equipo será instalado en el Parque Científico y Tecnológico Augusto Severo, en Macaíba, en la región metropolitana de Natal, en Río Grande del Norte, y será administrado por el Laboratorio Nacional de Computación Científica.

La idea también es distribuir la infraestructura de procesamiento de alto rendimiento más allá de los principales polos tecnológicos del Sudeste y ampliar el acceso de universidades y centros de investigación de diferentes regiones.

El equipo de supercómputo deberá alcanzar una capacidad de hasta siete mil 200 petaflops, según la información divulgada por el Gobierno, y situarse entre los diez supercomputadores más potentes del mundo para aplicaciones de Inteligencia Artificial. Nvidia es la empresa prevista como proveedora de la infraestructura.

El proyecto será coordinado por la Red Nacional de Enseñanza e Investigación y tendrá entre sus objetivos desarrollar modelos de lenguaje en portugués y español, además de aplicaciones de IA para diferentes sectores.

Al anunciar el proyecto, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que Brasil no pretende elegir entre Estados Unidos y China. La estrategia es aprovechar la competencia tecnológica internacional para ampliar la capacidad nacional y reducir dependencias.

Ambos proyectos están previstos para entrar en operación en el segundo semestre de 2027

La llamada Nube brasileña estará destinada a ofrecer infraestructura nacional para el almacenamiento y procesamiento de datos. La propuesta está vinculada a la preocupación del gobierno por la soberanía tecnológica y la protección de datos.

El objetivo es ampliar la capacidad de organismos públicos y empresas brasileñas para desarrollar y operar aplicaciones de IA en infraestructura localizada en el país.

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