Venezuela es uno de los pocos países del continente y se podría decir del mundo en donde la tecnología no está habilitada para informar a sus ciudadanos ante un desastre natural inminente o ante cualquier otro tipo de evento que podría afectar a la población, alertar sobre un hecho o simplemente informar.

La reciente tragedia causada por el terremoto dejó al país desnundo en cuanto a su capacidad para alertar a sus ciudadanos sobre el evento natural y, por supuesto, informar a la población del estado del país una vez finalizado el evento inicial, con la toma de previsiones necesarias para las horas y días después. Las consecuencias, inimaginables, empezaron a conocerse muchas horas después del terremoto y por las redes ciudadanas, no por los canales de informacion del Gobierno.

Como ha sido ampliamente difundido, los servicios móviles colapsaron casi de inmediato en La Guaira, pero también en varias partes del país, incluso por unas cuantas horas en varias de las operadoras, mientras que los servicios de Internet también tuvieron sus picos de colapso, aunque se fueron recuperando a medida que las empresas aplicaban sus planes de contingencia.

Antes del terremoto, sólo los equipos Android de Google, los que tenían la alerta sísmica activada (no todos los dispositivos la tenían activa por defecto y millones se enteraron de que esa opción era posible después del terremoto), pudieron avisar segundos antes a los usuarios de los equipos sobre lo que venía, pero muchos no sabían porqué el equipo sonaba con esa alarma y tampoco entendían el mensaje porque estaba en inglés. En el caso de Apple, el iPhone no podía hacerlo, pues para ello debe existir un acuerdo con el operador móvil y en Venezuela no existe.

La tragedia dejó expuesto al país en diversos temas y áreas, pero abre un abanico de oportunidades para corregir y así trabajar la prevención o alertas usando la tecnología y sus bondades.

En esa línea, el Estado tiene que comenzar un proceso de consultas y normativas con otros países, que le permitan aprender de los mecanismos que existen, con la intención de emprender un sistema de actualización de este tipo de alertas en caso de que puedan ocurrir otros eventos naturales o no y así alertar a la población para su mayor resguardo.

Y no sólo eso, pues Venezuela también debería tener sistemas de alerta para casos de secuestro, robo de menores, entre otros, pues aunque no parece que el país tenga grandes desequilibrios en este sentido, siempre es importante tener los sistemas preparados para cuando ocurra un incidente.

En esa línea, uno de los primeros puntos debería estar anclado a una providencia de Conatel que obligue a los fabricantes de equipos a la activación predeterminada del software de Google o cualquier otro para alertas sísmicas, con la intención de poder informar a los ciudadanos segundos antes de que el evento ocurra y así puedan buscar resguardo.

En el caso de Apple con iPhone, que es el otro gran proveedor de equipos en el país, buscar la forma de que las operadoras, previo conocimiento del sistema y sus limitaciones, activen un servicio similar, pues a diferencia de Android, el sistema de alerta de sismos de Apple funciona en alianza directa con el operador y, en el caso de Venezuela, ninguna de las tres móviles tiene hoy día una relación directa con la compañía y la mayoría de equipos que se venden en el país provienen de terceros.

Adicionalmente a ello, el Estado debería implementar mecanismos de alerta e información que puedan distribuirse en todos los medios de comunicación, tanto radiales, televisivos, entre otros, incluyendo, de ser posible, mensajes vía SMS con sonido y vibración, así como también conocer si en plataformas como WhatsApp y Telegram, entre otros, existen estas opciones, pero solo para eventos naturales, desastres o alertas policiales zonificadas. No para propaganda política.

En países como Estados Unidos existes sistemas como el Wireless Emerging Alerta (WEA) y el sistema FEMA que integra varios protolocos para diversos casos, incluyendo alertas focalizadas localmente dependiendo el tipo de evento que esté ocurriendo. También tienen aplicaciones dedicadas a medir el clima y sus impactos por ser un país con diversos climas y usos horarios, entre otros.

En Venezuela, incluso, se podrían establecer sistemas de alerta y prevención por zonas, ciudades, que puedan generar alertas en otros casos como secuestro de niños, trata de personas, búsqueda de fugitivo, que informen a sus ciudadados y que, por supuesto, existan mecanismos de información disponibles para casos no relacionados con eventos naturales.

El país como un todo tiene que empezar a trabajar en sistemas de prevención, pues no existen y utilizar las redes de telecomunicaciones para hacerlos efectivos.

No es opcional. El terremoto demostró que Venezuela es un país sísmico y que los venezolanos no están preparados para ello, por lo que la educación tiene que, también, ser una prioridad de Estado.

Una buena página que podría usarse como base es la del gobierno de Estados Unidos: https://www.ready.gov/es/alertas-de-emergencia

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