La modernización de los marcos regulatorios es un grito del sector telecomunicaciones en América Latina que los reguladores no escuchan.
Desde Argentina hasta México, incluyendo al resto de países de la región, las empresas intentan advertir sobre el rezago al que se enfrenta América Latina si no se actúa rápido y se toman decisiones para el beneficio de los ciudadanos.
Daniel Hajj, la cabeza de América Móvil, en el marco del Mobile 360 realizado en México, puso nuevamente la bola a rodar, en un intento por buscar que el mensaje se amplíe y permita establecer acuerdos que lleven a los países a entender cosas tan sencillas como reducir los costos del espectro para acelerar la implementación de tecnologías y fortalecer la inversión para no quedar rezagadas en la nueva economía digital.
Hajj describió a las telecomunicaciones como la columna vertebral del mundo digital y recordó que la industria ha logrado avances tecnológicos sin precedentes en la última década, gracias a las redes más rápidas, con menor latencia y con fuertes reducciones en los precios de voz y datos.
No obstante, señaló que el futuro digital de la región no está garantizado debido a procesos de desglobalización y soberanía tecnológica que amenazan la interoperabilidad de redes y las cadenas de suministro.
El costo del espectro radioeléctrico es una limitante compleja para las empresas en la región. Hajj dijo que América Latina mantiene algunos de los precios más altos del mundo, lo que frena recursos para ampliar cobertura e invertir en las redes.
Y es que la insistencia de los reguladores en la región de mantener una visión recaudatoria sobre el espectro en vez de abrir los ojos y permitir mayores despliegues con mínimos de cobertura en zonas de menor potencial de clientes, termina retrasando la implementación de servicios avanzados en todos lados.
Según datos de la GSMA, el costo del espectro aumentó más de 60% en la última década en relación con los ingresos recurrentes de los operadores, lo que irremediablemente afectó los despliegues de tecnologías avanzadas más temprano.
Las economías desarrolladas ya asignaron el doble de espectro que el promedio latinoamericano, mientras la región enfrenta regulaciones y trámites que ralentizan el despliegue de infraestructura.
Tan sencillo como que mientras la Inteligencia Artificial (IA) avanza a velocidades aceleradas y el contenido generado por IA ya supera al creado por personas, en muchas zonas latinoamericanos un operador todavía puede tardar años en instalar infraestructura de telecomunicaciones debido a permisos, regulaciones obsoletas y cargas fiscales.
En su presentación en el evento, Vivek Badrinath, director general de la GSMA, advirtió que América Latina atraviesa un momento decisivo en el despliegue de 5G y la adopción de Inteligencia Artificial.
Actualmente 5G representa cerca de 15% de las conexiones móviles de la región, pero proyectó que hacia el final de la década la mitad de las conexiones serán 5G, con mercados como Brasil, México y Chile liderando la adopción.
“Cuando queremos apoyar la siguiente ola de servicios digitales que transforman los países, eso no será posible sin la evolución de las redes”, afirmó.
El directivo añadió que los operadores latinoamericanos invertirán alrededor de 75 mil millones de dólares entre 2025 y 2030, pero alertó que la sostenibilidad de esas inversiones está bajo presión debido al crecimiento acelerado del tráfico de datos y la limitada capacidad de monetización.
Viven Badrinath también defendió la consolidación de mercado y las economías de escala como elementos necesarios para sostener inversiones en infraestructura. Como ejemplo, citó el caso de Brasil, donde, tras la reestructuración del mercado en 2022, aumentó la inversión y mejoró la calidad de las redes, mientras los precios permanecieron estables.
“Las regulaciones deben evolucionar para reflejar las realidades de la era de los datos”, sostuvo.
Los líderes del sector de telecomunicaciones coincidieron en que América Latina se encuentra en un momento decisivo para definir su posición en la economía digital global.
El Banco Interamericano de Desarrollo estima que la región crecerá apenas 2.1% en 2026, mientras que la Cepal prevé que sólo 19% de las metas de desarrollo sostenible se alcanzarán a tiempo al ritmo actual, recordó Maryleana Méndez.
En ese contexto, aunque la región enfrenta rezagos regulatorios, brechas de conectividad y limitaciones de inversión, también tiene la oportunidad de aprovechar la convergencia tecnológica para impulsar su crecimiento, innovación y competitividad.
Con información de Dplnews.




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