La mirada a Venezuela es Global. En reuniones de negocios, entre inversionistas, emprendedores, así como también en encuentros entre fundadores de proyectos éxitosos conectados con movilidad, entre otros, el país se vuelve a escuchar.

La perspectiva positiva después del 3 de enero le está dando la vuelta al mundo. Tanto así que hasta discotecas y bares famosos europeos están pensando en replicar algunos de sus conceptos en la capital del país. “Mi hijo viene pronto a Venezuela para ver si puede replicar su modelo de Bar playero en alguna de las zonas de costas del país”, comentaba un buen amigo de este portal en una conversación reciente sobre la Venezuela que se viene.

Y justamente eso es lo que están pensando muchos. En los últimos tres meses al país lo han visitado decenas de inversionistas, emprendedores y hasta éxitosos fundadores de modelos de economía colaborativa

Recientemente estuvo en un evento de EY el fundador de Rappi, Andrés Bilbao, y esta semana el turno le tocó a Danlil Shuleyko, el CEO de Yango, la competencia extranjera de Yummy Rides y Ridery, que llegó al país de la mano de Bip Bip, luego de la adquisición de la empresa que apenas comenzada sus primeros pasos en un negocio en el que, hasta hace poco, se creía que dos empresas eran suficientes.

Pero no es así y precisamente Yango ingresó para abarcar más mercados, bajar el estándar de los vehículos para permitir que potenciales choferes con autos más viejos pudieran generar ingresos y, además, trabajar un esquema de precios muy competitivo para que más usuaros pudieran dejar el autobús.

La propuesta de Yango, que nació en Rusia pero tiene su epicentro en Dubai, es para mercados emergentes. Opera en países con grandes problemas de transporte y ese ha sido su éxito. En el caso de Venezuela, Caracas donde inicia, el foco está en las zonas populares, tener allí disponibilidad siempre para los miles que quieren moverse pero a un precio más bajo.

En su visita al país, Daniil Shuleyko, se reunió con la comunidad de startups de Caracas para debatir sobre el escalamiento tecnológico en mercados emergentes y presentar a Yango Ventures, el fondo de capital de riesgo corporativo de la compañía, destacando su enfoque en startups en etapas iniciales (early-stage) dentro de sectores como O2O, B2B SaaS, fintech e inteligencia artificial.

En el encuentro se centró en cómo construir y escalar productos tecnológicos en mercados con infraestructura irregular y condiciones de cambio rápido, una realidad familiar para muchos emprendedores venezolanos, destacando temas como la adaptación de productos al comportamiento del usuario local, el uso de la Inteligencia Artificial para mejorar la eficiencia operativa y la construcción de sistemas capaces de escalar más allá de la tracción inicial.

“Venezuela es un mercado complejo, pero eso es exactamente lo que lo hace interesante”, destacó Shuleyko. “En lugares como este, se ve muy claramente dónde la tecnología puede marcar una diferencia real, no en la teoría, sino en la vida cotidiana. Vemos una fuerte energía emprendedora aquí y, para nosotros, no se trata solo de operar en el mercado, sino de crecer junto con el ecosistema local a largo plazo”.

Y ha sido así, pero también el timing ha sido clave. En el 2017 la plataforma brasilera de EasyTaxi dejó de operar en el país después de cinco años de haber llegado, el tema cambiario y lo complicado en esa época del sistema de cobros lliquidó una propuesta interesante, que aguantó un lustro. Lo mismo le pasó a Nexo, que inició operaciones en 2015 y cesó en 2021, seis años después.

Ese vacío lo comenzó a ocupar Ridery primero y luego Yummy Rides en ese mismo año 2021, en un momento en el que el sistema de pagos comenzó a mejorar y las opciones para los clientes de entornos de movilidad se hicieron más sencillas.

Aunque el pago móvil existía desde 2017, no fue sino un tiempo después que las integraciones comenzaron a darle valor al entorno digital.

Estaba el país saliendo de la Pandemia, pero los ciudadanos preferían viajar en un auto más que en un autobús y eso le dio un impulso a las nuevas plataformas que las otras no tuvieron.

Además, los conceptos cambiaron. Se pasó de un sistema que conectaba taxis con usuarios a uno que conectaba personas con personas, tipo Uber y eso marcó la diferencia.

El timing también fue el adecuado, algo que quizás Yango también entendió y, aunque nació en 2018, llegó al país siete años después.

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