Los aportes al PIB por parte del sector Comunicaciones durante el último trimestre del año fueron un poco mejor que los inmeditamente anteriores, en un año en el que las telecomunicaciones vieron disminuir la potencia que llevaban en despliegues de infraestructura de fibra y, además, un año en el que también vivieron en carne propia nuevamente la congelación y posterior regulación de tarifas.
De nada sirvieron los miles de kilómetros de fibra instalados en todo el país, así como tampoco los lanzamientos de 5G de dos de las tres operadores y mucho menos el impulso a la televisión en Streaming, entre otros, en un país en el que, desde abril se congelaron las tarifas y luego se regularon (aún siguen reguladas), limitando los ingresos de las empresas que, además, tuvieron que soportar la carga de la devaluación y la distorsión cambiaria.
Así, el aporte al PIB de Comunicaciones del último trimestre alcanzó un 3,54%, apenas por encima de los servicios de Gobierno y de electricidad y agua que estuvieron negativos, impactados por la regulación de tarifas y el impacto cambiario que terminó erosionando los ingresos de las empresas entre un 35% y 45%.
Ya el tercer trimestre había sido desolador, con un aporte al PIB por parte del sector de apenas el 2,59%, después de venir de un segundo trimestre con un aporte del 8,53%, impulsado por las inversiones en 5G de Digitel y Movistar luego de obtener espectro en las bandas respectivas.
Al cierre del año el aporte al PIB por parte del sector terminó en 5,1%, con un ligero incremento del 0,67% en comparación con el aporte al PIB de 2024, que se situó en 4,43%.
Esos números están muy por debajo de los tiempos de oro de las Comunicaciones e incluso del 2023, cuando el aporte del sector al PIB se situó en 11,37%, quizás el mejor año de los últimos 10 desde que comenzó la crisis en el 2016.
Para el primer trimestre del año, por terminar, los números podrían ser menos favorables, pues persisten las regulaciones, así como también los impactos cambiarios que vienen afectando a las empresas, limitando sus inversiones y, por supuesto, disminuyendo sus ingresos, lo que irremediablemente se refleja de forma directa en el PIB nacional.
El nuevo director de Conatel tiene muchos retos, entre ellos impulsar el valor del sector nuevamente, pues las empresas han realizado inversiones que deben ser aprovechadas, pero con tarifas reguladas y el dólar oficial con un valor casi 50% por debajo del dólar cripto, no existe posibilidad de que las telecom vuelvan a ser ese sector que llegó a aportar al PIB hasta 15% en sus mejores tiempos.





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