Las cifras del sector telecomunicaciones comienzan nuevamente a preocupar. Después de un 2024 vigoroso, con resultados financieros en recuperació que demostraron la importancia del ingreso de las empresas para entregar a los clientes servicios de calidad e invertir en mejoras, innovación y futuro, el 2025 fue todo lo contrario.
La congelación de tarifas del mes de abril primero y luego la regulación al precio del dólar del día primero del mes, empezó a tener un impacto silencioso en los ingresos de las compañías y, al cierre del año, cuando comenzaron los análisis reales del impacto cambiario, los números resultaron peores que las proyecciones más oscuras que habían estimado.
El caso de Movistar Venezuela es emblemático por ser una de las más importantes empresas del país y porque es de las compañías que llevan el ritmo, en conjunto con Digitel, de las inversiones más grandes anualmente (Cantv dejó de ser la empresa de mayores ingresos telecom hace años) y que, además, dependen, por supuesto, de los ingresos que generan sus servicios.
Los números del holding en España, presentados la semana pasada, dan cuenta de un ingreso para la operación local de unos 304 millones de euros en el 2025 al cambio oficial del país, ($360 millones), una cifra que, aún cuando muchos pueden decir que es maravillosa para la golpeada economía del año pasado, la realidad es que esos ingresos son, literalmente, entre un 35%y 45% menos cuando se vienen cobrando en bolívares que se devalúan, en promedio, 1% diario y que, en el caso de las móviles, les impacta más por la congelación y luego la regulación de sus tarifas.
¿Por qué? Desde abril del año pasado, Conatel congeló las tarifas móviles y no fue sino hasta meses después cuando nuevamente permitió los ajustes en bolívares, pero desde ese tiempo sigue con las tarifas del sector reguladas al valor del primero del mes que inicia, provocando en todas, sin excepción, una caída en los ingresos mínimo de 10% mensual.
A eso debe sumarse que, por la escasez de divisas o el acceso restringido a ellas, las telecomunicaciones no han estado en las prioridades y las empresas tienen que salir a buscar dólares bien sea a través de los mecanismos oficiales legales, banca y billeteras de criptomonedas o, en el caso de Movistar, negociar en bolívares a precios exorbitantes por temas de sobrecumplimiento que les impide, por ahora, acceder al mercado de las criptomonedas.
Pero eso no es todo, pues el acceso a dólares en la banca, cuando se logra, termina generándoles una pérdida importante por cada dólar que reciben y, dado el caso, la negociación en bolívares para la adquisición de un producto con su proveedor, éste termina cobrando hasta el triple del precio del producto en bolívares para resguardarse de la inflación, devaluación, entre otros, al momento de poder ir a un mercado de criptomonedas o no oficial a adquirir los USDT para cambiar a dólares que servirán para comprar el producto y entregarlo, generando a las empresas una pérdida adicional que puede llegar a ser más del 50% del valor del dólar que ésta cobra a sus clientes por los servicios que presta más el plus por pagar en bolívares.
En palabras claras, una empresa del sector recibe el dólar al precio oficial, estimado hoy en 419,98 y termina pagándolo a unos Bs.600 o mucho más dependiendo el monto que requiere en dólares, pues mientras más se necesita el valor de la moneda termina siendo más alto.
De esta manera, los 360 millones de dólares que Movistar facturó en 2025 terminan siendo unos 200 millones o menos a la realidad de Venezuela, un ingreso muy pequeño para una operación que tiene 10 millones de clientes y que debería estar generando, por lo menos, cerca del triple de facturación.
Pero lo más impactante está en que, en tan sólo un año, los ingresos de la compañía cayeron 50% producto de la crisis que nuevamente azotó al país en 2025, pues en el 2024, luego de unos años en recuperación, Movistar Venezuela había logrado facturar unos 600 millones de euros ($720 millones), con una rentabilidad de unos 200 millones de euros ($240 millones), que fueron la base para proyectar inversiones, luego de ganar el espectro en la banda de 2500MHz, de unos 500 millones de dólares en dos años que, por supuesto, se vinieron a menos el año pasado producto del impacto cambiario en las cuentas de la empresa.
En cuanto a la rentabilidad de la compañía, el holding informó que la filial local, de la que deben extraerse los datos luego de analizar los resultados de las otras dos empresas que aún le quedan en la región (México y Chile ya vendida) porque no son fáciles de obtener, alcanzó unos 121 millones de euros en 2025 ($145 millones), pero de ese monto, lo que realmente terminó siendo una utilidad neta fueron cerca de 56 millones de euros ($62 millones).
En síntesis, con esa utilidad, las esperanzas de que la proyección de inversiones se mantenga es prácticamente imposible y, aunque la operación sigue haciendo sus esfuerzos localmente, la realidad es que muchos de los proyectos seguirán ralentizándose o parándose de forma definitiva.
En Conatel aún no aprueban, aunque ya está listo, el permiso para que Movistar termine de ofrecer los servicios de Voz sobre LTE en todo el país, así como también las llamadas en Wifi Calling. Con ello, la empresa cierra un ciclo y, aunque sigue desplegando 5G, cada día es más limitada la expansión y por zonas, no masivas como en algún momento se pensó que serían.
Y es que a menos que haya un cambio rápido en la nueva crisis cambiaria, que en vez de mejorar producto del ingreso reciente de dólares por la venta de petróleo a EEUU terminó empeorando ahora con hasta cuatro cambios diferentes y en donde las empresas del sector tienen menos oportunidad, el destino de Movistar y del sector en general seguirá siendo complejo.




Leave a comment