La apresurada aprobación y posterior anulación del permiso y licencia otorgado por el Gobierno saliente de Chile a China para instalar un cable de fibra óptica de 20 mil kilómetros que conectaría ambos países, puso en evidencia, aunque sin admisión aún, del poder que viene tomando otra vez el Gobierno de los Estados Unidos y de su decisiva intención de no permitir que el imperio asiático siga tomando espacios en países de la región mediante su tentadora, pero peligrosa oferta de impulso económico con intenciones más allá de la simple diplomacia y amistad con los pueblos de la región.
El proyecto ha sido paralizado y será el nuevo Gobierno de José Antonio Kast el que tome la última decisión, pero mientras tanto la polémica crece en el país a raíz de la apresurada decisión, que buscaba unir la costa de Chile, a la altura de Concón, en Valparaíso, con Guangdong, provincia costera en del sureste de China (vecina de Hong Kong).
Todo comenzó hace unos tres años, cuando una delegación del Gobierno chileno viajó al Mobile World Congress de Shanghai organizado por la GSMA, evento que marcó el inicio de la intención y que, luego, con la visita del presidente Gabriel Boric a China y su encuentro con Xi Jinping, terminó en un gran acuerdo, pero ya la Contraloría chilena investigaba.
Pasó el tiempo y no fue sino hasta el pasado 27 de enero, justo un mes y medio antes de la entrega del poder de Boric al nuevo Presidente de Chile, que fue firmado un decreto por el Gobierno, en el que se otorgaba la autorización para instalar, operar y explotar una red de fibra óptica submarina transpacífica que una a Guangdong con Concón, liderado por la operadora asiática China Mobile y acompañada por otras estatales como China Unicom y China Telecom, con participación tecnológica de HMN Technologies y Hentong Optic‑Electric; en una concesión pautada a 30 años.
Pero ese permiso sólo se extendió durante 48 horas, pues fue anulado dos días después. En China, en cambio, también de forma muy rápida, el Gobierno a través del Ministerio de Ecología y Medio Ambiente ,autorizó a China Mobile el 29 de enero para que iniciara la construcción del primer tramo (“Tramo S1”) y su 870 kilómetros de cableado desde Guangdong hacia el Pacífico
En Chile la anulación estuvo anclada a la necesidad de corregir errores técnicos y de tipeo. Y fue el propio Presidente Boric quien admitió en su cuenta personal de la red social X que el proyecto estaba en proceso de evaluación.
Ya el Gobierno de Estados Unidos para entonces había comenzado a mover sus hilos, pues desde hace tiempo viene endureciendo las entradas de China en la región, alertando a los países sobre consecuencias. Y justo en ese casó impusó su primera medida al cancelar la visa a tres funcionarios chilenos (el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya; el jefe de gabinete, Guillermo Petersen; y Muñoz), acusados de facilitar el desarrollo de una iniciativa que podría vulnerar la seguridad regional.




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