Desde su máximo histórico de unos 140 mil dólares en octubre del año pasado, Bitcoin ha caído más de 50% y, es probable, que su estrepitoso hundimiento puede llevarla, incluso, a costar menos de 35 mil dólares en los próximos meses, según algunos especialistas.

Y, aunque también es cierto que cada caída de la criptomoneda le marca un nuevo inicio, tomando en cuenta que su valor inicial fue literalmente cero y que, desde allí, sólo ha incrementado su precio sin caer por debajo de su último inicio (cuando estuvo más bajo alcanzó $3 mil y desde allí sus mínimos han sido crecientes hasta $56 mil en la última caída fuerte de la criptomoneda), lo cierto es que, por primera vez, el BTC podría realmente caer más allá de su propio límite.

Gobiernos, empresas e instituciones que han encontrado en la moneda una fuente de resguardo de valor, comienzan a preocuparse porque, en realidad, es la primera vez que el futuro no es tan prometedor como se veía hace apenas unos años atrás. Y es que en tan sólo cuatro meses, la más popular de las criptomonedas redujo su valor a la mitad luego de su máximo histórico.

El lanzamiento de fondos cotizados en bolsa (ETF) de BTC, así como el impulso que Gobiernos e insituciones dieron a la criptomoneda, ha logrado que lo que en algún momento se vislumbraba como una moneda para el entorno digital, se haya mezlado con el mundo financiero tradicional y, como todos los especialistas lo indican, su protección ya no es tan sólida como antes.

Los problemas no son sólo de confianza, pues el entorno geopolítico y comercial se mueve dependendiendo de otro cúmulo de intereses y es allí en donde BTC deja de ser intocable o valioso como resguardo de valor similar al oro.

El vuelco de los inversionistas hacia la Inteligencia Artificial (IA), aunque muchos creen que esa búrbuja explotará a finales de año y las posibilidades de una política monetaria restrictiva por parte de la Reserva Federal, entre otros, le han dado un golpe al mundo cripto.

Pero no todo está pérdido. CoinDesk destaca que las reservas de Bitcoin en las tesorerías de compañías públicas e instituciones alcanzaban casi 2 millones de BTC a fines de febrero de 2026 frente a prácticamente 0 en 2020. Es decir que en cinco años todo ha sido crecimiento.

Por su parte, Hashrate Index, describe que los tres principales países mineros de Bitcoin al final de 2025 era Estados Unidos con 37.5%, Rusia con 16.4% y China con 11.7%, lo que deja claro que las potencias son, finalmente, las que dominan el entorno, aunque no sea directamente los Estados los que lo hacen, pero sí son las principales voces en los temas de geopolítica mundial.

Si se miran sólo los últimos 4 meses hay una caída sostenida, pero si se amplía la gráfica a los últimos seis años, aunque con sus altas y bajas, la trayectoria es ascendente. De ahí que se recuerde algo importante: Del 6 de febrero de 2020 al 6 de febrero de 2026, Bitcoin pasó $9,600 a $65,000 dólares en valor, lo que implica que se multiplicó por cerca de siete veces en dicho periodo.

Lo importante de todo esto está en que BTC ya dejó de ser una simple moneda digital y se convirtió en un activo maduro, con 20 años de vida y, además, su precio ya no está desligado del mundo real, sino que ahora es determinado por los grandes inversionistas institucionales, la macroeconomía y la geopolítica.

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