En las próximas dos décadas, la Inteligencia Artificial marcará el destino de muchos servicios, procesos, entre otros, pero en el segmento del transporte será determinante.

Así lo percibe el director Ejecutivo de Uber,  Dara Khosrowshahi, que en una conversación realizada en el marco del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), dijo que la conducción autónoma impulsará un cambio estructural que transformará la seguridad vial, los costos del transporte y la organización del trabajo.

Tajante afirmó que “el futuro del transporte urbano estará dominado por vehículos conducidos por software y no por personas. Si piensas en el mundo dentro de 20 años, tu Uber será conducido en gran medida no por un ser humano, sino por un conductor robot”.

En ese sentido, el máximo ejecutivo Khosrowshahi señaló que Uber está utilizando la IA desde su fundación para tareas clave como la fijación de precios, la asignación de conductores, el cálculo de rutas y la recomendación de servicios en Uber Eats.

No obstante, cree que los vehículos autónomos (AV, por sus siglas en inglés) marcan un punto de inflexión sin precedentes. “La IA siempre ha sido parte de nuestro ADN: es cómo construimos la empresa y cómo logramos operar con el mismo sistema en Lagos y en Nueva York”.

A diferencia de otras aplicaciones de IA, los vehículos autónomos tienen un impacto directo en el mundo físico y en la seguridad de las personas. “Un conductor robot no se cansa, no se distrae, no textea y aprende constantemente. Cada vehículo aprende de todos los demás”, agregó.

Pese al potencial disruptivo, Uber descarta una adopción inmediata y masiva. El directivo puntualizó que los costos del hardware, la operación de flotas y la infraestructura siguen siendo barreras relevantes.

“Durante los próximos tres a cinco años, el número de vehículos autónomos será limitado”, explicó. En ese periodo, representarán sólo una fracción de los viajes, principalmente en mercados de tarifas altas como Estados Unidos y Europa.

Tomará entre 10 y 20 años para que los vehículos autónomos sean una parte significativa del negocio a escala global”, detalló.

Otro reto clave es el modelo de financiamiento de la conducción autónoma. A diferencia de los automóviles tradicionales, los vehículos autónomos no tienen valor residual. “Estos robots no tienen valor residual. El financiamiento tendrá que ser esencialmente basado en ingresos”, indicó Khosrowshahi.

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