El sector agroindustrial del país se mueve en la obsolescencia tecnológica y en la falta de innovación. Son 25 años en el que las inversiones para mejorar procesos, inyectar progreso y transformar un sector vital para el país se han quedado paralizadas.

Aún así, la agroindustria viene haciendo esfuerzos para que los venezolanos dispongan de los productos que necesitan y el sector, con equipos y maquinaria vieja, que hacen los procesos más complejos y en donde la capacidad de producción es limitada por la falta de innovación, siguen con la mirada puesta en un futuro que parece que, por fin, ha llegado.

Y es que a raíz de las nuevas relaciones comerciales entre Venezuela y Estados Unidos y de la próxima inversión en el sector agroindustrial del país, anunciada recientemente por ambos países, mediante la inyección de una parte del ingreso petrolero que recibirá Venezuela a partir de ahora, comienzan a tejerse los pormenores de la realidad de la industria, muy golpeada a raíz de la crisis del país.

Carlos Indriago, presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos de Venezuela, comentó en una reciente entrevista con el equipo de telecomunicaciones360.com y Tecnofinanzas por Fedecámarasradio.com, que la obsolescencia tecnológica de la agroindustria ha limitado el desarrollo del sector, pero que ha llegado el momento de comenzar los procesos de actualización.

En esa línea, destaca que las soluciones de BigData, así como otras más, son claves para mejorar los procesos y actualizar una serie de requerimientos que, a la fecha, el sector no tiene y que ya son normales en otros países con niveles de producción similares.

Y es que la aplicación de procesos de gestión de grandes cantidades de datos que genera la industria, brinda una posibilidad única al sector, sobre todo para impulsar la toma de decisiones con mayor rapidez y certeza, así como también para manejar variables impulsadas por la tecnología que ayudan de forma más eficiente en la producción.

La disminución de costos y el aumento de la rentabilidad, entre otros, serían parte de las bondades en la implementación de soluciones de software y la inversión en equipos en la agroindustria.

“Invertir en tecnología podría no sólo ayudar a las empresas a incrementar su producción, aumentar la disponibilidad de productos más allá de los esenciales que hoy producen y, además, sería la puerta para que la exportación se convierta en una realidad” destacó Indriago.

La decisión reciente de impulsar las inversiones del país en conjunto con los Estados Unidos, están abriendo un abanico de posibilidades para un país que se había quedado en pausa, pero con una industria que nunca ha dejado de intentar mejorar, superando los miles de tropiezos y que, hoy día, comienza a ver una luz que hasta hace poco parecía imposible.

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