La Inteligencia Artificial será la protagonista principal del Consumer Electronic Show, CES, el evento más importante de la electrónica a nivel mundial, que albergará en su edición de 2026 a más de cuatro mil 500 expositores y cerca de 130 mil visitantes.

Además de la IA, la robótica será otro de los grandes focos de interés para los asistentes, que descubrirán los progresos de estos nuevos dispositivos, pensados para desempeñar funciones tan diversas como mascotas digitales, camareros o profesores de apoyo, como es el caso de Jennie, desarrollada por la empresa californiana Tombot.

El CES este año arranca con problemas de suministros para las industrias, así como también fallos en la cadena que terminarán afectando las líneas de producción de tecnologías, muchas de los cuales se exhibirán por primera vez en la feria de electrónica con la IA como principal actor.

La automoción volverá a erigirse como uno de los grandes ejes del CES, con una evolución que va más allá de la promesa de la conducción totalmente autónoma. El foco se desplazará hacia vehículos definidos por software, asistentes de IA más sofisticados dentro del habitáculo y experiencias de conducción personalizadas. A ello se sumará un mayor protagonismo de las plataformas de vehículos eléctricos, los robotaxis y la integración energética entre el hogar, el coche y la red eléctrica.

En el primer día de conferencias, la directora Ejecutiva de AMD, Lisa Su, trazó una hoja de ruta ambiciosa: la inteligencia artificial alcanzará los cinco mil millones de usuarios hacia el año 2030.

La proyección no se limita al crecimiento del mercado tecnológico, sino que plantea un cambio estructural: hacia el final de la década, la IA será una herramienta de uso cotidiano, integrada de forma natural en dispositivos, servicios, procesos industriales y plataformas digitales.

Este escenario implica una demanda creciente de potencia de cómputo, chips especializados, arquitecturas energéticamente eficientes y soluciones capaces de sostener modelos de IA cada vez más complejos. En ese contexto, los semiconductores se consolidan como un activo estratégico para la competitividad global.

Destacó que la masificación prevista por AMD sugiere que la IA se incorporará de manera transversal en:

  • Servicios financieros y aseguradores.
  • Movilidad y transporte.
  • Salud y biotecnología.
  • Manufactura e industria.
  • Comercio, logística y consumo.

Este avance obliga a las organizaciones a repensar sus estrategias de adopción, gobernanza y gestión de riesgos, en un entorno donde la dependencia de sistemas inteligentes será cada vez mayor.

Por su parte, Gary Shapiro, presidente de la Consumer Technology Association (CTA), destacó que la IA dejó de ser una promesa para convertirse en el motor de transformación de todos los sectores productivos.

“Este año, la IA acelerará el cambio en todos los sectores”, dijo Shapiro, subrayando la necesidad de escuchar a quienes diseñan y desarrollan estas tecnologías. “Comprender cómo se construyen los sistemas de IA resulta clave para anticipar su impacto económico, social y regulatorio”.

El planteo refuerza la idea de que el desafío ya no es si la IA se adoptará, sino cómo se integrará de forma responsable, eficiente y sostenible en los distintos mercados.

La apertura del CES 2026 confirma que la feria ya no se limita a mostrar avances tecnológicos, sino que funciona como un espacio donde se delinean las grandes narrativas del futuro económico. La proyección de miles de millones de usuarios de IA, la centralidad de los semiconductores y la visión de la IA como arquitectura del cambio marcan el tono de una década que estará definida por sistemas inteligentes omnipresentes.

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