La plataforma KontigoApp, una de los únicas dos billeteras de criptomonedas autorizadas en Venezuela (la licencia venció el 31 de diciembre pero es probable que sean renovadas en los próximos días) informó hoy que su sistema de protección y seguridad de las Wallets había sido vulnerado y que más de mil usuarios habían visto desaparecer sus fondos.

Hasta las cinco de la tarde, la empresa informaba en X, la red de información y preferida de las criptomonedas para informar e intercambiar ideas, entre otros, que unos 340 mil dólares habían sido comprometidos y aseguraba que responderían a sus clientes afectados por la vulnerabilidad.

En su cuenta de X, Jesús Castillo, fundador de KontigoApp comentaba que él había sido víctima del hackeo y que con toda seguridad la empresa respondería a sus clientes que, en promedio, perdieron unos 30 dólares que tenían en sus billeteras.

El mes pasado la compañía había levantado unos 23 millones de dólares en una ronda de financiamiento, en la que varios capitales de riesgo habían apostado, además de YCombinator, la aceleradora que fue la primera en colocar dinero en el proyecto hace un tiempo atrás.

El capital levantado, según los fundadores, sería la base para escalar el negocio de una facturación de 30 millones de dólares a 100 millones de dólares mensuales en los próximos 60 días. Para ello, en un post de Castillo en X, se habían comprado una mansión de 23 millones de dólares, que sería la otra base para construir el banco más grande del mundo.

El hackeo de hoy impactará todas esas pretensiones, pues para una billetera virtual que apenas tiene poco más de un año de operación, ser vulnerada en sus sistemas de seguridad digital, que deberían ser inviolables y, además, afectando los fondos de sus clientes, por mucho que devuelva cada USDC, ese golpe le restará credibilidad y la dejará con una imagen que a otras billeteras las condenó a la desaparición.

Aunque según los datos de la empresa en su web, que destaca que cuenta con un millón de usuarios, los afectados alcanzaron 0,1% o un poco más, pero eso es suficiente para que su imagen de marca colapse si no toman decisiones más allá de unos post en las plataformas sociales asegurando a sus clientes que devolverían el dinero hoy mismo. Si no lo hacen, el impacto reputacional será más complejo que el reciente cuando el Chase Bank decidió congelar la cuenta matriz de la empresa y, con ello, dejó a miles de clientes sin sus cuentas virtuales en Estados Unidos.

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