Después de un largo proceso, que culminó en octubre del año pasado, Dick Abanto, dueño de Omnivisión y quien fue el que lideró la instalación de la primera red Pre-Wimax en Venezuela bajo el nombre de MovilMax, ganó el aribitraje contra la República Bolivariana de Venezuela, quien ahora debe pagar por los daños y perjuicios ocasionados por intervenir la empresa en el año 2014.
Abanto reclamaba una indemnización de 102 millones de dólares por violación de principios de “Trato justo y equitativo”, “Plena protección y seguridad” “Trato de nación más favorable” y “Expropiación indirecta”.
El demandante, que introdujo la documentación en noviembre de 2018, invocando el incumplimiento por parte de Venezuela del tratado Bilateral de Inversiones con Perú de 1996, en conjunto con sus abogados, logró obtener el triunfo de un acontecimiento que ocurrió en 2014 en Caracas, cuando sus oficinas fueron desalojadas por una Junta Interventora que tomó el control de la operación y expulsó a cerca de unos 100 empleados que tenía la empresa para ese momento.
La Junta que hizo la intervención, alegaba en aquel momento, que la orden judicial les daba potestad de intervenir los inmuebles que pertenecían a un venezolano acusado de Fraude y Estafa, que en el año 2001, como apoderado de Omnivisión le vendió la empresa a Abanto.
El inversionista reclamaba que la propiedad era suya y no del acusado, pero no logró recuperar la operación y decidió ir al Ciadi, quien cinco años después le otorgó el triunfo.
Venezuela puede apelar la decisión. En Venezuela, la empresa opera bajo el nombre de Patriacell en la actualidad y está enfocada en ofrecer servicios de Internet inalámbrico anclados en proyectos Wifi para comunidades y recientemente lanzó un proyecto de Wifi en el Metro de Caracas.





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