La ciberdelincuencia trabaja sin descanso en sus intentos por vulnerar cualquier sistema y sector, todo ello con la intención de apoderarse de datos, especialmente financieros, de negocios y, por supuesto, de clientes.
Las telecomunicaciones no escapan a esta realidad y, en los últimos tiempos, se han convertido en un objetivo estratégico para los especialistas en delincuencia digital, pues gestionan infraestructura crítica que mantiene servicios públicos, financieros y hasta gubernamentales, por lo que se hacen más apetecibles que en otros tiempos.
Sólo en los primeros seis meses del año, América Latina ha sufrido el ataque imparable de los ciberdelincuentes. Según datos de HD Latinoamérica, compañía especialidad en Ciberseguridad en la región, las empresas de la región recibieron más de dos mil 600 ataques semanales, con un incremento del 108% con relación a los intentos de penetración de sus esquemas de seguridad en el mismo periodo del año pasado.
La capacidad que tienen las empresas del sector de almacenar millones de registros de clientes, en los que figuran los IMSI (Datos del suscriptor únicos), claves SIM, metadatos y geolocalización, por nombrar algunos, les posiciona como blanco favorito, pues al lograr vulnerar a una telco, los delincuentes se pueden apoderar de millones de datos y hacer con ellos lo que quieran, no sólo para impactar a la empresa, sino a los terceros que están conectados con la organización.
Aunque todos los países de la región son vulnerables y tienen decenas de ataques semanales, los más impactados en los últimos tiempos son Brasil, México y Colombia, las consideradas economías más grandes hoy día. tanto en volumen de ataques como en la sofisticación de estos.
Los mayores ataques están concentrados en Phishing, Ransomware y robo de datos, un coctel que ha logrado vulnerar los esquema de seguridad en varias compañías en la región en los últimos tiempos. Muchas de ellas sin capacidad de reacción ante los ciberdelincuentes que, a diferencia de los especialistas en proteger los sistemas, no descansan en cuanto a los ataques que lanzan, son decenas haciendo intentos cada minuto y, muchos de ellos, pueden pasar años intentando hasta que logran el objetivo.





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