El despliegue de servicios bajo tecnología 5G crece de forma importante en Chile, donde en los últimos dos años, el número de usuarios casi se ha triplicado, pasando de unas dos millones de conexiones a finales de 2023 hasta 6,5 millones al cierre del primer trimestre de 2025.
Los números pertenecen a la Subsecretaría de Comunicaciones chilena, que también destaca el liderazgo de la empresa local Entel con más del 47%, seguida por WOW con un 26% y cierra Movistar con 25%. Claro, el brazo móvil del mexicano Carlos Slim, aún no se cuenta pues la compañía recientemente comenzó el proceso de despliegue de servicios. Chile, es uno de los pocos países de la región en donde el liderazgo no está en manos de los grandes jugadores transnacionales como Telefónica y América Móvil.
En el país hay un registro de más de 25 millones de líneas activas, un 125% de penetración, con la tecnología 4G liderando con más del 60% del total, pero en descenso como consecuencia del impulso que le están dando a 5G los operadores.
La red 3G ya acumula menos de un millón de clientes y la 2G, que aún no ha sido apagada en su totalidad en Chile, registra poco más de 60 mil suscriptores.
En los últimos 12 meses, las suscripciones a 5G crecieron más de 54%, en un entorno donde las operadoras, el Estado y, en general, todos los actores, vienen trabajando de forma acelerada para brindar más conectividad móvil a los ciudadanos, así como también para convertir a Chile en el primer país de la región en disponer de la mayoría de sus suscriptores a la tecnología de 5ta generación.
Chile, representa uno de los pocos mercados de la región en donde los servicios postpagados lideran el ranking de las operadoras en los términos de contratos de servicios, con más del 75% de los clientes en postpago, lo que contrasta con el resto de la región, en donde la mayoría de los clientes usan contratos bajo prepago.
Quizás la facilidad financiera del país, el esquema de mediación y estrategias bancarias y de los operadores, en un país muy abierto a la competencia y a las opciones crediticias con las tarjetas de crédito como base, entre otros, permiten que la mayoría de los clientes prefieran tener contratos con las operadoras afiliados a sus cuentas bancarias o tarjetas de crédito, en vez de pagar sus servicios de forma prepagada.
En los últimos cuatro años, los servicios prepago han caído en más de cuatro millones, pasando de 10 millones de clientes a seis millones, mientras que los servicios por contrato se ha incrementado prácticamente en la misma proporción, pasando de unos 14,9 millones de clientes con postpago a unos 19,1 millones.





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