El viaje a los países Árabes ha sido de beneficio para el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pues además de firmar acuerdos multimillonarios en diversas áreas para la industria norteamericana, también logró que algunos de sus empresarios cediera ante las peticiones de producir en suelo americano.
Uno de ellos fue Tim Cook, el CEO de Apple. El Presidente comentó que le había increpado luego de enterarse que la empresa incrementaría la producción de los iPhone en India para evadir los aranceles de China, espetándole que debería producir en Estados Unidos.
Ya en 2017, en la primera presidencia de Trump, le había reclamado a Apple sobre la producción en China y no en EEUU y la empresa, complaciendo a Trump había decidido incrementar la producción de parte de sus Macbook en una de sus fabricas en Texas. También había puesto en escena una inversión de 430 mil millones de dólares para incrementar la producción en el país, donde genera unos 2,7 millones de empleos.
Ahora, ocho años después, nuevamente Trump impulsa a Apple a tomar decisiones, conminándola a disminuir su producción en India, donde fabrica una parte de los iPhone, y trasladarla a Estados Unidos. Con un No quiero que fabriques más en India, hazlo en Estados Unidos, Trump le dijo a Cook que India estaba muy bien y que la inversión en ese país debería hacerla en EEUU. Ante ello, Cook le comunicó que invertirían 500 mil millones de dólares en los próximos cuatro años para incrementar la producción en Estados Unidos.
Y todo ocurrió justo cuando India le daba la aprobación a FoxConnn, el mayor proveedor de Apple, para instalar una fábrica de componentes en ese país, con una inversión de 430 millones de dólares.
A la fecha, uno de cada cinco iPhone se produce en India y existen otras 12 fábricas en otros países, entre ellos Corea del Sur y Brasil, donde Apple ha diversificado la producción de algunos de sus productos buscando, desde hace tiempo, sacar de China la producción de parte de sus equipos por temas de riesgo y seguridad.





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