Sólo el Banco de Venezuela reportó unos 19 mil intentos en el primer trimestre del año, a lo que se suman los otros miles que impactan al resto de la banca y que no son públicos.
La ingeniaría social impulsada por los ciberdelincuentes, apelando a la necesidad de los venezolanos por disponer de una tarjeta de crédito, así como de una opción para adquirir una vivienda o un préstamo por unos cuantos miles de dólares, entre otros, ha logrado poner a la banca en alerta, toda vez que, diariamente, clientes terminan cayendo en las redes y perdiendo su dinero.
Según datos de la Asociación Bancaria de Venezuela, en el último cuatrimestre del año 2024, no tienen datos recientes, el 92% de los ataques provinieron de estrategias de manipulación psicológica, utilizando redes sociales, SMS y correos electrónicos, que buscaban ofrecer a las víctimas ofertas extraordinarias a través de enlaces a sus cuentas bancarias y, cuando éstos caían en la trampa, procedían a robar sus datos bancarios y, por supuesto, a dejar sus cuentas en blanco.
Y es que a pesar de los esfuerzos por educar a la población sobre los efectos de hacer click en enlaces de dudosa procedencia, miles lo siguen haciendo y el resultado es complejo, pues son miles de dólares los que se pierden. Sólo en el último caso público, el Gobernador del Táchira, Freddy Bernal, reportó la captura de una banda llamada los CiberAndinos que logró apoderarse de unos 10 millones de dólares, impactando las cuentas de unos 200 clientes del Banco de Venezuela, dos de ellos Alcaldías del propio Estado.
En sí, el 75% de los ataques provinieron de invitaciones falsas a través de pérfiles en redes sociales, especialmente Instagram, seguidos por un 14% de enlaces a sitios web fraudulentos desde diversas fuentes y, finalmente, un 11% a través de correos electrónicos maliciosos. 80% de las víctimas han sido personas naturales y un 20% jurídicas.
En los últimos tiempos, a los ataques de phishing se suman los errores humanos en los entornos empresariales, que también han costado unos cuantos hackeos en sectores de telecomunicaciones, finanzas y seguros, entre otros, así como en algunas entidades bancarias, pues mediante el acceso a un enlace, empleados y hasta ejecutivos han abierto las puertas de sus compañías a Hackers, teniendo algunos que negociar pagos vía criptomonedas y otros resistiendo el ataque, pero contratando a especialistas y actuando de forma reactiva para no perder sus activos de información.
Además de Phishing, el malware es otro de los puntos críticos en los entornos empresariales, pero lo más complejo es el error humano, impulsado por desconocimiento. En la región, según datos de Cisco, hacen falta más de 600 mil profesionales especializados en Ciberseguridad y, además, falta educación en la base de la pirámide empresarial, pues son los que, en la mayoría de los casos, terminan cayendo en las trampas de los ciberdelincuentes.





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